Qué terrible ver en todos los canales de televisión los hechos tan aberrantes que ocurrieron en un partido de futbol en Egipto, que si las autoridades se vieron rebasadas, que si ya había amenazas entre porras, que si fue parte de la tensión política que se vive en África, en fin; el hecho es que hubo 74 muertos; y que ahora para ir a presenciar un encuentro hay que pensarlo no una ni dos, sino muchas veces sin importar los contrincantes ya que en cualquier porra pueden haber personas inadaptadas, desquiciadas y fanáticas que, en grupo y bajo los influjos de drogas y alcohol pierden el control para agredir a otros.
Ya se supo que en el caso de Egipto, el futbol ha sido suspendido de manera indefinida, qué tristeza que la gente sea privada de uno de los deportes más populares y hermosos del mundo. En México, según iban a asumir “estrictas” medidas de seguridad ¿ustedes lo pueden creer? Yo no.
Por experiencia propia, siempre revisan exageradamente a las porras visitantes, hombres y mujeres deben soportar el manoseo de la gente de seguridad y la extracción de algunos objetos tendenciosos a proyectiles.
En cambio, a los hinchas locales sólo se les hace una revisión rápida y en sus mochilas llevan luces de bengala y cuetes que también son peligrosos, nadie dice nada y pasan rápidamente.
Y bueno, mejor ni meterme con el mejor negocio de todo espectáculo, la venta de bebidas embriagantes que aunque me crucifiquen, es una causal de que la gente pierda la cabeza ya que envalentonados van y provocan a los rivales, pero bueno, no se puede quitar de los estadios por aquello de los empleos, ganancias, patrocinios y otras barrabasadas, en ese caso lo mejor es abstenerse.
Ojalá en México no se dé un caso similar, que al menos prevalezca todavía la poca civilidad y que podamos ir con nuestros hijos tranquilamente. Lo mejor sería evitar los encuentros donde estarán porras multitudinarias o bien sentarse lejos de ellas, evitar provocaciones e ignorar a l@s borrachit@s.
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