¡Qué
lamentable que la afición salvadoreña no tenga en su cultura ni un ápice del
juego limpio!
Es
aberrante que dentro de su fanatismo y en su afán de “apoyar” a su equipo
recurran a faltar al respeto a la integridad física y moral de sus
contrincantes.
Cuando
la Selección Mexicana de Futbol arribó a El Salvador para disputar su segundo
partido de eliminatoria rumbo a Brasil 2014, los salvadoreños acudieron al
hotel de concentración para hacer toda clase de escándalo y evitar el descanso
de los jugadores aztecas con la intención de bajar el rendimiento de los
mismos.
Lo
más grotesco fue la falta de respeto al abuchear el Himno Nacional Mexicano,
triste que estas acciones ya sean costumbre en los países que conforman la
CONCACAF pues así como ocurre en El Salvador pasa con Honduras y Costa Rica.
Y
malo, la costumbre de ver durante todo el partido en las esquinas de la cancha
vasos y botellas llenos de líquidos extraños que le arrojaban al cuadro
mexicano. ¿Sabrán que está prohibido arrojar toda clase de objetos en los
campos de futbol? Si no, no estaría mal explicarles que esto incurre en una
conducta antideportiva.
Lo
más doloroso para El Salvador debió ser que pese a sus bajas acciones y con casi
todo el estadio Cuscatlán encima, la selección azteca los venció por 2 goles a
1 y que sirvió para los pupilos de José Manuel de la Torre conseguir los
primeros 6 puntos y estar colocados en el primer lugar de la tabla general.
La
eliminatoria será retomada en los meses de septiembre y octubre y habrá que
esperar la respuesta de la afición tricolor contra los salvadoreños el próximo
martes 16 de octubre en el estadio Azteca.
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