Por: MM Karla María Blásquez Díaz
Twitter @bladak30
Aun cuando faltan diez fechas para concluir el Clausura 2013
de la Liga MX, y de acuerdo a los resultados, poco a poco se vislumbra quien
será el equipo que partirá a la Liga de Ascenso.
Querétaro está en la jornada 7 tal y como empezó el torneo,
en el último sitio de la porcentual con 87 puntos alejados tan sólo 9 de los 96
que tiene Atlas.
Al parecer a los Rojinegros les quedó claro que era ganar o
morir; sus 5 triunfos, un empate y una derrota lo tienen en el cuarto lugar de
la tabla general con 16 puntos en su haber. De seguir así, no sólo
permanecerían en Primera División sino que hasta se meterían a la Liguilla.
Querétaro, tristemente, se encuentra con 7 puntos en el
puesto 13 fruto de 4 empates, una victoria y dos derrotas. Tanto fue la presión
que en la jornada 5 decidieron cesar a Sergio Bueno para descargar a Ignacio
Ambriz la responsabilidad de dar oxígeno artificial a los Gallos Blancos y de
seguir, hasta los santos óleos.
La leyenda urbana de “la maldición de La Corregida",
amerita escucharla y si revisamos la historia no sólo a Querétaro le ha traído
mala suerte; recordarán la época en que los Pumas tuvieron que jugar en aquella
cancha debido a la huelga en la UNAM en 1999.
Los jugadores universitarios de aquel periodo han
manifestado que fue una etapa muy dura para ellos, los resultados no se dieron
para ellos y por la distancia, los seguidores dejaron de asistir.
Durante su estancia en la Corregidora, los Pumas perdieron
con León, Monterrey, Puebla y Toluca por escandalosos marcadores de hasta 6
goles.
El futbol es un mundo donde también juegan las cábalas, por
tanto no es tan descabellado afirmar que el estadio de Querétaro trae mala
suerte para quienes lo acogen como su cancha.
Porque su afición lo merece, ojalá Gallos despierte para dar
aunque sea la última batalla. De cualquier forma, la tristeza de los seguidores
que ven hundirse a su equipo es contagiosa.
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